Patrimonio Cultural Temuco.

EXISTENCIA Y USO DE PATRIMONIOS CULTURALES EN LA CIUDAD PARA LA EDUCACIÓN DE LAS PERSONAS EN EL MARCO DEL ORDENAMIENTO TERRITORIAL Y LA TERRITORIALIDAD

Por Andrés Sáez Geoffroy, Abril 2008.

1.- A modo de introducción, conceptos y definiciones necesarias.

El proceso de globalización entendido sintéticamente como “la aceleración planetaria de la circulación de flujos de intercambios, tecnologías,” (Méndez, 1997), y el de neo liberalización económica, han conllevado la transformación de los centros urbanos en nodos de anclaje de las operaciones financieras a escala global recibiendo múltiples impactos de todo tipo que van desde la actuación de actores globales auna escala local, la reestructuración productiva de los centros urbanos, el aumento de bienes y servicios ofertados en los mismos y el cambio de los elementos que se encuentran en el. Pero la globalización y sus impactos no son sólo reducibles a lo económico, conjunto la intervención de múltiples factores viene inevitablemente asociada una globalización cultural la cual puede ser conceptualizada como “Las transformaciones culturales impulsadas por los procesos de globalización que han sido destacadas por los investigadores encontramos las cinco siguientes: el distanciamiento entre tiempo y espacio, la desterritorialización de la producción cultural, el reforzamiento de las identidades locales, el surgimiento de culturas globales y la hibridación”. (Rosas: 1993:81)” esto también afecta a la educación de manera particular y ambivalente “Por otra parte, la rápida evolución de las sociedades humanas que estamos presenciando, en el punto en que se articulan dos siglos, opera en dos direcciones: hacia la mundialización, como hemos visto, pero también hacia la búsqueda de múltiples enraizamientos particulares. Por eso crea para los que la viven o deben intentar gobernarla un sinnúmero de tensiones contradictorias en un contexto de transformación radical”. (Delors: 1996:48), todo lo anterior destruye o reorganiza los objetos locales reformulando totalmente el territorio entendido este como “el escenario de las relaciones sociales y no solamente el marco espacial que delimita el dominio soberano de un Estado.” (Montañez y Delgado: 1998:122)

De la definición anterior se desprende que cada Territorio no es un ente aislado y sin vida, sino que se transforma en parte de una sociedad y cultura establecida, en un lugar y tiempo determinado, lo que crea lazos históricos ente la sociedad y el territorio que habita esta, la sociedad no puede existir sin cultura, y la cultura se materializa con objetos, acciones y normas sobre el espacio, esta característica del territorio es la territorialidad entendida como “identidad y afectividad espacial, que se combinan definiendo territorios apropiados de derecho, de hecho y afectivamente. (Montañez y Delgado: 1998:124) a esta visión hay una interpretación centrada en las relaciones, ambas no son discordantes sino complementarias ya que “De este modo se asienta progresivamente una concepción de territorialidad como componente geográfico clave para comprender cómo la sociedad y el espacio están íntimamente unidos. Es esta concepción relacional de territorialización, según la cual ésta constituye la expresión geográfica del ejercicio del poder, un poder que se expresa territorialmente y puede ser devuelto o al control del local o a su autonomía. (Demateis y Governa: 2005:43)

Por tanto la territorialidad es construida, y aquella construcción se realiza desde que el ser humano nace, el territorio forma parte de su vida y se vuelve local en cuanto el vive ahí y desarrolla en lo esencial su vida cotidiana con todo lo que aquello implica ( acciones, reflexiones, modo de vida, emociones etc.), en este hay elementos simbólicos, que dan una identidad o son parte de la sociedad en su conjunto, son muestras claras de un pasado común, son partes de un grupo humano con una determinada cultura.

Es así que todos los objetos, entendidos estos como “la totalidad de las existencias en la superficie de la Tierra, toda herencia de la historia natural y todo resultado de la acción humana que se objetivó.” (Santos: 2000: 62) tienen una intencionalidad, cuya importancia es evaluada por los individuos participantes de aquella comunidad, en este trabajo se referirá a los objetos significativos de una cultura o lo que quede de una época pasada, tales como las construcciones humanas ya sean públicas ó privadas creadas en el territorio, en ese sentido los objetos son creados por acciones, y las acciones surgen de los objetos en una relación dialéctica, pero lo importante para el presente documento es que por sobre todo, cuando estos son símbolos de una época y de un cultura local, sirven como remembranza para la formación ciudadana; los objetos así entendidos se acercan al concepto de patrimonio histórico cultural, entendidos esto como “Obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumental, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte o la ciencia.” (UNESCO: 1972), sobre aquellos objetos podemos decir que donde se localizan en la actualidad confluyen mayoritariamente intereses privados y públicos, los primeros para convertirlos muchas veces en otros objetos en lo primordial económicos, lo que implica su destrucción, y sólo la utilización de su sustento terrestre y suelo por lo general, debido a una ubicación considerada económicamente estratégica y los segundos para preservarlos si existiesen las políticas territoriales que permitiesen aquello, las cuales de de no existir dejan patrimonios culturales (cuyos dueños también pueden ser particulares) lanzados a las leyes del mercado.

Llegamos así un punto donde el hombre se socializa en el territorio, en su territorio para ser exactos– lo que equivaldría a decir en su cultura-, y el proceso por el cual el ser humano se socializa recibe el nombre de educación entendida como el proceso por el cual los “seres humanos sean [son] capaces de sobrevivir, desarrollen sus capacidades, vivan y trabajen con dignidad, participen plenamente en el desarrollo, mejoren la calidad de sus vidas, tomen decisiones fundamentadas y continúen aprendiendo. El alcance de las necesidades básicas de aprendizaje y la manera de satisfacerlas varía según cada país y cada cultura e, inevitablemente, cambia con el paso del tiempo. (…) La satisfacción de estas necesidades dota de autoridad a los individuos en una sociedad y a la vez les confiere la responsabilidad de respetar y enriquecer su herencia común – cultural, lingüística y espiritual– y los compromete a promover la educación de otros, fomentar la causa de la justicia social,” (UNESCO:1990:10) el concepto anterior nos da muestra que la educación es un tema complejo y polisémico, pero no es objetivo aquí discutir dicho concepto, por lo mismo se escogió el concepto que da la UNESCO en la “Declaración Mundial sobre Educación para Todos” como institución aceptada a nivel global, de lo mismo se desprende que el término educación ya visto no se referirá solamente a la educación del colegio o del Liceo ( Educación formal), sino también a la educación de la familia y el cotidiano vivir ( Educación informal) y también la que se da en instituciones o agrupaciones no pertenecientes al sistema de educación nacional como los Bomberos, grupos de scout, de Iglesia, etc. ( Educación no formal), todas estas formas de educación se nutren de aquellos objetos significativos, por que se asocian el territorio local, y por tanto a su territorialidad y a ellos mismos, esto les otorga un sentido de pertenencia e identidad. En esta área toma un papel importante la geografía, la historia y las ciencias, sociales

En el presente documento se hará referencia a todos los procesos y hechos anteriores en la estructura urbana entendida esta como el “Complejo de elemento morfológicos y funcionales que constituyen partes integradas de una ciudad” (IGM, 1985) donde se desarrollan además procesos urbanos que son un “conjunto complejo y dinámico de actividades realizadas en el medio urbano, en forma continúa en el tiempo, y que influyen o determinan básicamente la producción de bienes y servicios, la transformación de medio físico y el cambio socio-cultural.”(IGM, 1985). En las ciudades por ende estos procesos de carácter espacial cada día van cambiando la fisonomía de la ciudad, creando nuevos centro de desarrollo o polos de expansión, o lo que se conoce por Núcleos múltiples es decir “que el uso del suelo de las ciudades no se desarrolla alrededor de un solo centro, sino en torno a varios núcleos menores, algunos de los cuales existen desde la fundación y otros surgidos a medida que la ciudad a crecido” (IGM, 1985) lo que implica una reformulación constante de la ciudad.

2 .-Una relación intrínseca: Territorialidad y educación.

Ya habiendo tomado conciencia de que terminología y que conceptos se utilizaran en el trabajo se hace necesario establecer la relación que existe entre territorialidad y la educación, entendida esta en términos de formación general como ya se ha apuntado, además de reflexionar sobre la relación dialéctica que se da entre educación y territorialidad, se pueden establecer cuatro relaciones centrales:

2.1 El valor social de los objetos para el uso educativo:

Como la identidad se forma a partir de un proceso educativo intenso a partir desde que el niño nace, equivale a decir que el ser humano siempre aprende y siempre está educándose, sea esto por medio de la familia, escuela, instituciones u otros medios, la persona va formando internamente un sentido de pertenencia territorial, esta se ancla a un espacio. Esa identidad no es in vacuo, no tiene sólo una dimensión inmaterial o espiritual, sino que existe en cuanto se expresa materialmente en el territorio por medio de objetos que “están reunidos en una lógica que es, al mismo tiempo, la lógica de la historia pasada (su fecha, su realidad material, su causa original) y la lógica de la actualidad (su funcionamiento y su significación presentes). Se trata de reconocer el valor social de los objetos (…). La significación geográfica y el valor geográfico de los objetos provienen del papel que, por el hecho de estar en contigüidad, formando una extensión continua y sistemáticamente interligados, desempeñan en el proceso social. (Santos: 2000:66), esta expresión es de carácter múltiple, por tanto estas expresiones materiales son un apoyo para la producción y reproducción cultural las cuales son objeto y objetivo las personas y de los procesos educativos, no puede existir una acción educativa sólo basada en la mente, sino que también en la realidad, que es reflejo de las acciones de una variedad increíble de actores como empresas, el estado, municipios, ONG’s, etc. tal como señala Milton Santos estos objetos son “formas sociales no geográficas [que] se vuelven, un día u otro, formas sociales geográficas. La ley, la costumbre, la familia terminan por conducir o por relacionarse con un tipo de organización geográfica. La propiedad es un buen ejemplo porque es, al mismo tiempo, una forma jurídica y una forma espacial. La evolución social crea, por un lado, formas espaciales y, por otro lado, formas no espaciales pero, en el momento siguiente, las formas no espaciales se transforman en formas geográficas. Estas formas geográficas surgen como una condición a la acción, medios de existencia y el accionar humano debe, en un cierto momento, tener en cuenta esos medios de existencia.” (Santos: 2000:64) En ese sentido la educación, especialmente en el área de las ciencias sociales, debe tener como función que el estudiante, discente, joven aprendiz o como quiera llamársele tome conciencia del valor de donde vive y que sea un ciudadano informado, sabiendo que las decisiones que escoja tendrán un efecto en ese entorno socialmente construido, lo que podría llegar a modificar su propia territorialidad, expresada en aquellos objetos.

2.2 Los procesos sociales y la significación:

Se nombró anteriormente como elemento conceptual los objetos y las acciones, las acciones como acontecimientos creadores de objetos son elementos modificadores de la territorialidad, estos objetos al ser creados por acciones con un valor histórico cultural dado por la sociedad a través de su instrucción educativa, obtienen un simbolismo, se convierten en símbolos histórico socio –culturales, por supuesto no todos de manera significativa, en este sentido el papel de las acciones se circunscribe a que, “resultan de necesidades, naturales o creadas. Esas necesidades: materiales, inmateriales, económicas, sociales, culturales, morales, afectivas, conducen a los hombres a actuar y llevan a funciones. Estas funciones, de una forma u otra, van a desembocar en los objetos. Realizadas a través de formas sociales, ellas mismas Conducen a la creación y al uso de objetos, formas geográficas (Santos: 2000:70-71) eso significa que por ejemplo que si hace 100 años había un tipo de arquitectura, y que actualmente sólo quedan pocas construcciones con aquel estilo ya no son parte de la cotidianeidad sino que es escaza y por tanto es preciso proteger aquella escasez, si utilizamos las leyes del mercado obtiene mayor valor, de esta manera con ejemplos prácticos y visualizables, la educación debiera propender asignaturas locales de geografía e historia para revisar la acción de múltiples actores en el territorio local y comprobar cómo es la construcción de su territorio actual, o sea los jóvenes debieran ser capaces de conocer su propia territorialidad, para conocerse a sí mismo, conocer su propia historia, la de sus antepasados y como se ha visto reflejada a través del tiempo.

2.3 Intencionalidad de los objetos y acciones para el uso educacional:

Todo objeto al ser creado tiene una intencionalidad, como ya se ha dicho, nos estamos refiriendo a los objetos que en la actualidad son patrimonios históricos culturales o lo son potencialmente y que le dan una parte de identidad a la territorialidad, “Las posibilidades de actividad espacial, y por lo tanto las posibilidades de construcción de territorio, cambian a través de la historia, conforme han ido cambiando las formas y la complejidad de las relaciones y de los medios técnicos que facilitan la interacción social. (Montañez y Delgado: 1998:126) esa intencionalidad dada por la interacción social es algo que la misma sociedad le otorga en vista de su cultura y de su historia común como comunidad local ó nacional, por tanto una correcta mantención y protección de aquellos objetos es la proyección misma de la historia de la sociedad, y como tales deben estar al servicio de la educación en general, que sean visibles, que sirvan como recordatorio, que sean demostrativos reales de cómo era la sociedad en un momento del tiempo espacio, que inciten a la investigación, que construyan memoria histórica y colectiva, en el fondo lo que debe hacer la educación es aprovechar estos recursos a su favor como elementos socializadores y culturizadores, lo que en suma es ocupar algunos elementos materiales simbólicos de la territorialidad para educar.

2.4 Educación para evitar des territorialización

Por otro lado tal como se ha mencionado, en la época actual hay un fuerte proceso de des territorialización que “se refiere a procesos de pérdida del territorio derivados de la dinámica territorial y de los conflictos de poder entre los distintos agentes territoriales. Una empresa puede expandir su territorio a costa de la desterritorialización total o parcial de otra.” (Montañez y Delgado: 1998:125) esto influido por la aceleración de los flujos económicos y culturales, los primeros simbolizados por grandes empresas transnacionales sin identidad y que al no tenerla muchas veces no la toman en cuenta cuando forman sus criterios locacionales dentro de las ciudades sacrificando objetos simbólicos, a lo que se suma el impacto por su parte del relativismo cultural y de la globalización cultural, las que traen consigo la cultura como proceso dinámico se des ancle de lo local, o sea de los elementos locales simbólicos que imbuyen y dan identidad, estos pierden su valor como socialmente necesarios para la educación, es más “Uno de los aspectos centrales de la globalización es el hecho de que toda entidad territorial, incluso cada individuo, puede ligar su propio desarrollo al de otra entidad lejana, desenganchándose del de la entidad contigua. (Demateis y Governa: 2005:33) así son sacrificados cientos de espacios en pos de la economía, relegando la cultura local a mejores ámbitos, la educación juega aquí el papel de fomentar el cuidado por los elementos relevantes dentro de nuestra sociedad, una paseo familiar dominical puede ser perfectamente transformado en una especie de trabajo de campo, la educación debe constituir un freno del proceso de des territorialización cultural.

Teniendo claro los cuatro ejes anteriores, la educación general lo que debería hacer en el aspecto del desarrollo local, que tiene como indicadores la “Protección de la biodiversidad; planificación que asegure el desarrollo en el futuro; satisfacción de las necesidades económicas, sociales, culturales y espirituales; equidad; y participación en la toma de decisiones. (Gillezeau: 2003:5), es dar a los habitantes del territorio las herramientas para que tomen conciencia de cuál es la territorialidad que habitan, de que ésta es formada por un proceso histórico que tiene muestras materiales y espirituales en el espacio, pero aquello es imposible de demostrar si cada objeto relevante para aquellos fines es derrumbado sin miramientos y de una manera que nadie intervenga dejando a la suerte la propia historia, viviendo sólo de recuerdos, eliminando todo vestigio de territorialidad, por eso cuando múltiples procesos actúan en el espacio destruyendo aquellos objetos, se corre el riesgo de cambiar una territorialidad cultural existente por otra alienada con una visión netamente economicista tal como lo aseguró la misma UNESCO hace más de 30 años donde se señala “que el patrimonio cultural y el patrimonio natural están cada vez más amenazados de destrucción, no sólo por las causas tradicionales de deterioro sino también por la evolución de la vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles” (UNESCO:1972), para frenar aquello deben existir políticas públicas territoriales que perduren la existencia y provoquen un uso educativo real de aquellos objetos de interés territorial, si educamos a los jóvenes con las técnicas y programas correspondientes entenderán la importancia de aquellos objetos significativos, y será posible que transmitan a su entorno y a sus futuros hijos la importancia de la territorialidad, a esta responsabilidad que debemos darle a los jóvenes se suma el uso por parte de los docentes de las innumerables técnicas y posibilidades que abren los mismos objetos.

3 .- La necesidad de políticas de ordenamiento territorial a nivel local en un marco de estrechas relaciones entre territorialidad y educación.

Si entendemos que el ordenamiento territorial es una política pública para ordenar los problemas y procesos sociales que se desarrollan en el territorio con el fin de lograr mejor calidad de vida y desarrollo de la sociedad, comprenderemos que la educación y la cultura juegan un papel importante, por tanto “El diseño de cualquier proyecto de desarrollo -por pequeño que sea- en una comunidad sería imposible si no se tienen en cuenta sus rasgos culturales. Querer insertar individuos en proyectos que les son ajenos lleva inevitablemente al fracaso.(…)Las acciones de desarrollo no se realizan en «cualquier sitio», en «tierra de nadie», están vinculadas a personas cuyos modos de ser, de ver, de pensar y de actuar dependen de la colectividad a la que pertenecen.” (Vachon: 2001:121) en este sentido el ordenamiento territorial en sus diversas escalas, estrategias y planes normativos e indicativos debe preservar los elementos existentes en el territorio que sean útiles a dicha función, entendido así, el ordenamiento territorial tiene como fin proyectar al futuro a una sociedad pero también tampoco puede reducirse esa mirada al futuro sino que debe cuidar el pasado, ya que si el desarrollo sostenible es “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”[1] debemos entender que no podemos mirar al futuro sin saber cuál es nuestro origen sobre todo en una sociedad actual que cada vez se diluye en torno a los conceptos de eficiencia y efectividad.

En un primer lugar toda política de ordenamiento territorial debiera propender a frenar la competitividad cuando se refiere a bienes históricos o socialmente significativos, hay una competencia espacial la cual, si la tomamos en el caso urbano implica la pugna de lo público y lo privado por la utilización del uso del suelo, en este sentido toda política de ordenamiento debiera resguardar y dejar al margen de la misma los ya citados objetos y monumentos históricos, porque son un bien común y como tal tienen una misión ulterior que va más allá de su demolición para usar su suelo para colocar una filial de una transnacional o un local comercial, los cuales desplazan la cultura local e implementan nuevas prácticas culturales, esto no es necesariamente malo, pero el problema radica en el desplazamiento del sentido histórico-territorial de la sociedad.

Otra cuestión relevante es el rol cumple la educación en el desarrollo local, este tiene una serie de indicadores a superar, según la Conferencia de Río de Janeiro de 1993, entre los que podemos encontrar están que “los seres humanos como el centro de las preocupaciones relacionada con el desarrollo sostenible, a la equidad intergeneracional, a la erradicación de la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sostenible, a la necesidad de eliminar los sistemas de producción y de consumo insostenibles, a la participación de los actores sociales, a la equidad entre géneros, a los valores e ideales, al respeto de las identidades culturales y a la independencia entre paz, desarrollo y protección del medio ambiente (Gillezeau: 2003:8) en ese caso la educación juega un papel importante y dinámico como perno de maniobra para lograr algunos de aquellos objetivos, tales como la mejora de las relaciones humanas, la toma de conciencia de la importancia de lo local, la formación de ciudadanos responsables y pensantes sobre su propia sociedad, la formación de profesionales compenetrados con su sociedad local, entre otros, todos objetivos que poseen un fuerte componente ético y valórico, la mayoría de esto debe lograrse por medio de la educación para que se asegure el desarrollo en el futuro, pero aquí viene un problema, una interrogante, ¿ cómo lograr un desarrollo local real, cuando lo local, (sobre todo en el mundo de las ciudades que es al que nos estamos refiriendo) se encuentra en retirada al perderse los objetos materiales que sustentan esa cultura local? Sería una especie de desarrollo cojo, tendríamos estructuras mentales con una cultura determinada pero sin ser capaces de tener una representación física territorial, cuestión que con el tiempo, el olvido seguramente se apoderaría de nuestra memoria social y colectiva, lo cual las políticas de ordenamiento debieran evitar.

Por otro lado cada objeto o lugar tiene un valor geográfico e histórico innegable, y tal como nos dice Santos al respecto dichos objetos son “cristalizaciones de la experiencia pasada, del individuo y de la sociedad, corporificadas en formas sociales y, también, en configuraciones espaciales y paisajes. Podemos ir más allá de las enseñanzas de Sartre diciendo que el espacio, por sus formas geográficas materiales, es la expresión más acabada de lo práctico-inerte.” (Santos: 2000: 270) todo esto no implica necesariamente que deba tener fines educativos sino también científicos, como un encuentro arqueológico por ejemplo, lugar que generará conocimiento si duda y debe ser protegido a toda costa, en este marco es necesaria siempre una política sectorial de mantención y aseguramiento de los lugares que puedan ser considerados históricos y generadores de cultura para el futuro, siguiendo la misma línea de lo ya mencionado, que planificar no es hacerlo sólo para solucionar problemas del presente sino para proyectarse para el futuro, deben aquellas políticas tener un carácter normativo y por otra que sean reales, asociadas a otras políticas sectoriales con impacto territorial.

Sacrificar nuestro pasado cultural y transformar a la ciudad en sólo una jungla de concreto sin identidad no es algo moral y éticamente deseable.

4 .-Análisis de caso: la ley chilena de monumentos nacionales y la existencia objetos geohistóricos socio culturalmente significativos en el plan regulador comunal de la ciudad de Temuco.

En Chile la ley que regula lo referente a los monumentos nacionales –término amplio- es la número 17.288 promulgada el año 1970, está ley rigió sin grandes cambios hasta cuando se le introdujeron modificaciones menores a través de la ley 20.021 del año 2005. Esta legislación es la que regula la preservación del patrimonio histórico y natural del territorio chileno, aquí se hará referencia a los aspectos generales, centrándose en los aspectos de monumentos históricos y culturales que para los efectos reales son los que se encuentran en el mundo urbano.

La ley inicia con lo referente a lo que se entenderá en el país por monumento nacional estos son “los lugares, ruinas, construcciones u objetos de carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u otros restos de los aborígenes, las piezas u objetos antropo-arqueológicos, paleontológicos o de formación natural, que existan bajo o sobre la superficie del territorio nacional o en la plataforma submarina de sus aguas jurisdiccionales y cuya conservación interesa a la historia, al arte o a la ciencia; los santuarios de la naturaleza; los monumentos, estatuas, columnas, pirámides, fuentes, placas, coronas, inscripciones y, en general, los objetos que estén destinados a permanecer en un sitio público, con carácter conmemorativo. Su tuición y protección se ejercerá por medio del Consejo de Monumentos Nacionales, en la forma que determina la presente ley.” (Artículo nº1) estos monumentos influyen en el ordenamiento territorial, pues son lugares, objetos, bienes, etc. protegidos por el Estado, para ejercer aquella protección se creó el Consejo de Monumentos Nacionales como se señala en la ley, este organismo es dependiente del ministerio de educación (MINEDUC) y es integrado entre otros por representantes del citado ministerio, de la dirección de museos, bibliotecas y archivos, de organismos de arte, pero también por representantes del ministerio de vivienda y urbanismo (MINVU). (Artículo nº2)

Es el mismo consejo de monumentos nacionales, el que por medio de peticiones y solicitudes de personas, organismos, instituciones, etc. el que decide cuales serán patrimonios nacionales, aparte de poseer deberes como elaborar documentos, guías, instrucciones para su mantenimiento( Artículo 6º), se recalca en este punto el nacional, quizá hacia 1970 el concepto de lo local no era tomado en cuenta, era más importante lo nacional, pero hoy en día por diversas tendencias lo local es algo a tomar en cuenta – ya se ha hablado de desarrollo local- , un objeto en determinada localidad es histórico, importante culturalmente, etc. pero quizá nacionalmente no lo sea, ya que por lo general ese objeto tiene aquella característica sólo para aquella comunidad y cuya magnitud no es totalmente visualizable por el organismo que se encuentra en la capital nacional.

La ley señala que hay varios tipos de monumentos, cada uno de una u otra forma es un freno para el uso del suelo económicamente existente, encontramos así a:

· Monumentos históricos (título III), estos son entendidos por la ley como “los lugares, ruinas, construcciones y objetos de propiedad fiscal, municipal o particular que por su calidad e interés histórico o artístico o por su antigüedad, sean declarados tales por decreto supremo, dictado a solicitud y previo acuerdo del Consejo.” (Artículo 9º), para modificar estos tipos de monumentos es necesario visar una solicitud al consejo de monumentos nacionales la cual la desecha o aprueba por mayoría simple de votos, ahora bien estos monumentos pueden ser transados en el mercado, pues no tiene prohibición de venta, sólo si son vendidos el estado tiene preferencia de compra, ya sea si es en venta directa o subaste pública (Artículo 15º), pero esta preferencia en ningún caso significa la obligación de comprar, o sea que si el consejo de monumentos no dispone de los capitales necesarios para su compra, este queda vendido a un particular el cual puede disponer de él.

· Se habla además de monumentos públicos (título IV) que se entienden como “las estatuas, columnas, fuentes, pirámides, placas, coronas, inscripciones y, en general, todos los objetos que estuvieren colocados o se colocaren para perpetuar memoria en campos, calles, plazas y paseos o lugares públicos” (Artículo 17º) los cuales están a cargo de las municipalidades y son vigilados por los intendentes regionales y los gobernadores provinciales.

· Se habla por otro lado de excavaciones arqueológicas que son los “lugares, ruinas, yacimientos y piezas antropo-arqueológicas que existan sobre o bajo la superficie del territorio nacional.” (Artículo 21º),

· Se habla de lugares con características ambientales, los cuales son precisos conservar “Para el efecto de mantener el carácter ambiental y propio de ciertas poblaciones o lugares donde existieren ruinas arqueológicas, o ruinas y edificios declarados Monumentos Históricos, el Consejo de Monumentos Nacionales podrá solicitar se declare de interés público la protección y conservación del aspecto típico y pintoresco de dichas poblaciones o lugares o de determinadas zonas de ellas.” (Artículo 29º) esto es ya son algo más amplio que un simple objeto, sino que un conjunto de objetos que al ser creados por diversas acciones obtienen cualidades que hoy son singulares. Para su implementación se crearon normas sobre zonas típicas y pintorescas, estas normas actúan como un instrumento legal, Toda Zona Típica requiere de un instrumento que regule, “todo lo que implique obras de intervención futuras, sean estas de modificación, ampliación, restauración, demolición parcial, etc. Dicho instrumento se llama “Instructivo de Intervención”, el cual puede ser elaborado por cualquier consultor, público o privado, sea este el municipio, sus propios vecinos o el Consejo de Monumentos Nacionales, correspondiendo a esta última institución la aprobación de dichos instrumentos.” (CMN: 2001:2) existen así tres tipos de zonas típicas: pueblos tradicionales, centros históricos y entorno de un monumento histórico, dentro de él hay una clasificación de los tipos de monumentos históricos: monumentos histórico, inmueble de interés histórico artístico, inmueble de valor ambiental, inmueble discordante y sitio eriazos.

· Por último se habla de Santuarios de la naturaleza, que esto ya son lugares con casi nula intervención humana y por tanto tienen un interés científico y paisajístico natural.

Como se puede observar a simple vista la ley es muy completa en cuanto al ordenamiento y conservación de los citados objetos significativos, pero esto es sólo posee validez si los respectivos planos reguladores lo toman en cuenta, pues tal como lo señala la ley general de urbanismo y construcciones que regula en parte el ordenamiento territorial urbano nacional, señala en su artículo 7º que “Las disposiciones de la presente Ley prevalecerán sobre cualquiera otra que verse sobre las mismas materias, sin perjuicio de las disposiciones que contenga el Decreto Ley de Reestructuración del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En consecuencia, se entenderán derogadas las disposiciones de otras leyes que fueren contrarias a las de la presente Ley.” Por tanto prevalecen las ordenanzas y direcciones normativas establecidas en los planes reguladores comunales, y la ley de monumentos nacionales queda subsumida en ella, en suma se crea un conflicto de intereses ente ambos mecanismos, pues si los planos reguladores permiten un uso de suelo en tal zona, los monumentos históricos o los potenciales candidatos a serlos deben adaptarse a aquellas condiciones pero teniendo en cuenta Igualmente dentro de la misma ley general de urbanismo y construcciones que “el Plan Regulador señalará los inmuebles o zonas de conservación histórica, en cuyo caso edificios existentes no podrán ser demolidos o refaccionados sin previa autorización de la Secretaría Regional de Vivienda y Urbanismo correspondiente.” (Artículo 60º) además de acuerdo a la ordenanza de urbanismo y construcciones es al municipio al que le compete determinar “Zonas o inmuebles de conservación histórica, Zonas Típicas y Monumentos Nacionales, con sus respectivas reglas urbanísticas especiales” (Artículo 2.1.10) así como también “En los instrumentos de Planificación Territorial que corresponda podrán definirse áreas de protección de recursos de valor natural o patrimonial cultural, cuando proceda y previo estudio fundado.” (Artículo 2.1.18). por tanto se asegura su supervivencia, el problema aquí radica que también debiera ser esto parte de la política sectorial de educación además de la de vivienda, pues más que mal el consejo de monumentos nacionales está bajo la jurisdicción del ministerio de educación. Por otro lado surge el punto de cuál es el alcance real de la comisión de monumentos nacionales, si posee los recursos para mantener los diversos elementos y si los capitales de que dispone le permiten ejercer realmente su función.

Para ver el efecto real de esta política tomemos como caso el plano de desarrollo comunal y el plano regulador de la comuna de Temuco ubicada en la región de la Araucanía y que posee un población de 245.347 habitantes, esto, para ver si se le concede importancia al tema patrimonial tanto como cuestión física como desde el punto de vista educativo.

El plan regulador comunal de la ciudad en que se centrará es el aprobado por el consejo regional en julio del año 2007 y se está a la espera de que la contraloría tome razón del mismo para su aplicación, por tanto se verán las implicancias de aquel plan en las instancias que hemos tocados en el documento.

El plan de desarrollo comunal adopta su función de crear áreas y objetos de conservación histórica basándose en tres grandes ejes, el primero en base a las características arquitectónicas, en segundo la creación de barrios o zonas identitarias y las percepciones mismas de la ciudadanía respecto al valor de aquellos elementos el plano regulador asume esto como “La identidad del espacio urbano entonces, se traduce y manifiesta de manera conjunta en el inmueble y en las percepciones que circulan en la ciudad respecto de ellos. A esta mirada, proponemos denominarle una “socio estética del espacio urbano”. (Plan regulador comuna de Temuco: 2007:163) Para clasificar los objetos que se encuentran en el territorio urbano de la comuna de Temuco se aplicó la metodología de análisis socio estético en base a tres valores: valor socio histórico cultural hecho en base al contexto de su construcción, valor urbanístico en base a su arquitectura y valor social en base al aprecio que da el habitante de la comuna a aquel inmueble. En base a aquello se crearon tres tipos de objetos, cada uno con características para su preservación

Según la propuesta final y aprobada, se señala que “la preservación del patrimonio histórico se orienta a regular la conservación del patrimonio construido detectado en la ciudad de Temuco, en el entendido que el patrimonio natural ha quedado protegido en las propuestas de áreas de protección y de paisaje urbano y recursos naturales”, (Municipalidad de Temuco: 2007:253), Temuco dispondría así de 53 sitios inmuebles de conservación histórica, de tipo total (v.g tabla anterior), entre los cuales se encuentran los edificios de más edad (jóvenes teniendo en cuenta que Temuco se fundó hacia 1881 y ha sido azotada por innumerables incendios y calamidades naturales), destacándose el cuartel del regimiento, los museos, edificios céntricos de antigüedad que aun estén en pie, Escuelas, antiguas fábricas, etc. Hay cuatro inmuebles de conservación parcial y 18 de conservación de fachada. A esto se suman 27 mausoleos y 13 zonas de conservación histórica de carácter parcial que corresponden a gran parte de los barrios antiguos de la edad ciudad desde su fundación (partiendo por el centro histórico), en realidad está última medida es un poco tardía por que la mayoría de aquellos barrios han cambiado con el transcurso del tiempo, por tanto la actual medida contribuiría a frenar la competitividad sobre aquellos espacios. Referente a los monumentos nacionales (es decir dictado por el organismo central) hay 6 que la municipalidad los ha decretado como de conservación total y otros dos que han sido considerado como de conservación parcial.

Basándonos en aquellos datos podemos vislumbrar como los planes de ordenamiento territorial, en este caso un plan normativo como es el plano regulador comunal actúa a favor de la preservación de la territorialidad, ahora bien esto implica que los objetos están ahí, existen y serían preservados de aprobarse la normativa, ¿pero quién nos asegura que serán usados para la perpetuación de la identidad local o para la enseñanza? la respuesta a la interrogante anterior la intentaremos responder en base a lo que nos señala el plan de desarrollo comunal.

Según MIDEPLAN el organismo del gobierno central que dispone de las pautas para la elaboración en general de estos planes, señala que el plan de desarrollo comunal “es el principal instrumento de planificación y gestión con el que cuenta la organización municipal en nuestro país. Su propósito es contribuir a una administración eficiente de la Comuna y promover iniciativas y proyectos destinados a impulsar el progreso económico, social y cultural de sus habitantes”(MIDEPLAN:1995:1) (el recalcado del socio cultural es nuestro) o sea son una especie de lineamientos para coordinar la acción municipal de manera global, y dentro de aquella globalidad encontramos el apartado de la educación, sobre todo lo referente a la educación pública y la cultura, por tanto desde este marco podemos observar cual es el rol que la institución otorga a los ya mencionados objetos históricos, patrimoniales, etc.

La educación dentro del PLADECO se encuentra en la denominada área estratégica de desarrollo social además de contar con un diagnóstico particular de las escuelas públicas denominado PADEM (programa anual de desarrollo educativo municipal) pero este último más que nada tiene una tendencia diagnosticadora tendiente a visualizar cómo está organizada la enseñanza municipal a través de la matrícula, localización, etc. Por tanto no sirve de mucho para responder la interrogante. Las perspectivas del PLADECO respecto a la enseñanza y la relación con el patrimonio histórico comunal es nula, su disposición es casi nacional, la orientación es aumentar el gasto público, mejorar la escuela y el rendimiento académico eso en cuanto a la educación municipal formal, en cuanto al fomento de las artes y la cultura que es otro de los puntos del PLADECO, se señala como eje que “El fomento a las artes y la cultura a nivel comunal ha sido potenciado durante los últimos años. Se destaca, especialmente la promoción y la creación de instancias de desarrollo que han visto reflejadas a partir de la incorporación de dos variables: la inversión en infraestructura y la generación de espacios hacia la comunidad, que han significado especialmente una mayor cobertura y acceso a eventos artísticos-culturales.” (PLADECO Comuna de Temuco: 2002:66), no hace referencia a la protección del patrimonio histórico ni tampoco su utilización, la cultura es vista como expresión actual, o sea teatro, grupos folklóricos, talleres de literatura, etc. lo demás sólo es infraestructura para desarrollar arte y deporte, por tanto desde la misma planificación que la protege y “salva” son descartados como generadores de cultura y no guardan relación con el objetivo señalado en el plan regulador comunal donde la mayor preocupación de “la propuesta de patrimonio histórico se orienta en este Plan Regulador a la conservación del patrimonio construido, el cual comprende obras arquitectónicas y espacios urbanos, cuya forma constitutiva revela, de alguna forma, características culturales, ambientales, antropológicas o sociales que expresan y que fomentan la cultura.” (Municipalidad de Temuco: 2007:253), es de esperar entonces que para la nuevas propuestas de planes de desarrollo de todas las comunas de país el elementos de conservación y utilización de los patrimonios sea una política pública real que nos permita conservar nuestro pasado socio cultural común con todas las categorías que estos implica: historia, geografía, antropología, etnografía, entre otras.

5 Conclusiones.

Hemos visto como la educación como acto cultural y socializador se transmite al espacio territorial creándose la territorialidad que es la muestra misma de estas prácticas, está no esa fija en el espacio e intervienen sobre ella múltiples procesos de todo tipo decisionales, económicos, sociales, culturales, históricos, etc. que durante la evolución del ser humano configuran objetos y elementos cargados de intencionalidades que nos llegan a nosotros de forma física, algunos de estos objetos alcanzan un fuerte grado de importancia para la conservación de la cultura local y para la enseñanza que perpetua así un tipo de territorialidad.

En esa realidad territorial, actúan factores públicos y privados, los primeros deben velar por la existencia de aquellos bienes públicos necesarios en múltiples sentidos y los segundos buscan el beneficio, para regular las relaciones entre ambos existe el ordenamiento territorial como política pública destinada a mantener un status quo espacial.

Las acciones tanto de unos de cómo otros modifican para bien o mal el espacio, para bien porque si se preservan áreas y objetos culturalmente significativos ayuda a la formación general del ser humano y la creación de la territorialidad actuando en contra de una especie de esquizofrenia territorial creada por la globalización que impone normas, ritmos y pautas espaciales graficadas físicamente; y también para mal por de no existir el ordenamiento se dejaría todo al arbitrio economicista lo que crearía una des identificación del territorio sin rasgos locales que no ayudaría en nada a la memoria histórica.

Por otro lado se ha visto la relevancia de que no sólo existan normas jurídicas que resguarden aquellos objetos socialmente significativos sino que también se estimule su uso, que no sean sólo unos objetos inventariados y que por viejos se les deja vivir, es necesario así estimular prácticas educativas que los utilicen, por el bien mismo e la sociedad y la cultural local, sino los cuales el desarrollo sostenible no tendría nada de local y sería algo que se da en un espacio vacío culturalmente.

La escuela, y la práctica docente debieran estimular el uso del patrimonio cultural, por una sencilla razón y es porque “, las nuevas relaciones entre lo global, lo nacional y lo subnacional producen transformaciones estructurales, subjetivas e ideológicas que dan origen a nuevos derechos, al mismo tiempo que modifican las vinculaciones entre territorio, identidad y ciudadanía.” (Gurevich et Al: 2005:21) la práctica de utilizar los objetos que tenemos y que conforman parte de nuestra territorialidad es una práctica poco arraigada en el caso chileno. Sobre todo para contenidos programáticos curriculares como los que se tratan en primer año medio que son la geografía local y el sistema rural urbano, además de la dinámica económica y también los contenidos para segundo año medio que se basan en la historia nacional, historia que puede y se ve reflejada en el territorio de múltiples formas, por tanto desde la misma formación inicial de docentes debe estimularse el conocer la territorialidad, el trabajo de campo es una buena metodología para aquello, así los mismos estudiantes pueden rescatar de los patrimonios y objetos históricos una buena forma para aprender la historia y geografía, la educación cívica y otras ciencias sociales, sería bueno poder contar con organismos que ayudase a facilitar terrenos y trabajos de campo urbanos, salir del aula y conocer un poco más del propio entorno geográfico y territorial.

Bibliografía

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· Vachón, Bernard, El desarrollo local: teoría y práctica; reintroducir lo humano en la lógica del desarrollo, Gijón: Trea, 2001.

· Gurevich, Raquel, Sociedades y territorios en tiempos contemporáneos : una introducción a la enseñanza de la geografía, Buenos Aires : Fondo de Cultura Económica, 2005.

· MONTAÑEZ, Gustavo; DELGADO, Ovidio, Espacio, Territorio y Región: Conceptos básicos para un proyecto nacional. En La Geografía en Latinoamérica, 1998. Versión on line en http://www.geolatinam.com/GeoLecturas.html

· Gillezeau, Patricia, Etica, gestión municipal y desarrollo sustentable, VIII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Panamá, 28-31 Oct. 2003.

· UNESCO, Convención sobre la protección del patrimonio histórico y natural. (Aprobada por la Conferencia General en su decimoséptima reunión París, 16 de noviembre de 1972)

· Dematteis, Giuseppe y Governa, Francesca, Territorio y territorialidad en el desarrollo local, la contribución del modelo slot.

· Delors, Jaques, “La Educación encierra un tesoro”, 1996, Ed. Santillana, UNESCO,

· Legislaciones: ley general de urbanismo y construcciones (20.251), ley sobre monumentos nacionales (20.021), plan regulador de Temuco 2007, estrategia de desarrollo comunal de Temuco 2002 – 2005 y Ordenanza de urbanismo y construcciones

· MIDEPLAN, Planes de desarrollo comunal: Apuntes metodológicos Santiago, Chile, Mideplan; PADERE, Nov. 1995.

· MANTECÓN, Ana Rosas, Globalización cultural y antropología, ALTERIDADES, 1993, Universidad autónoma de Madrid.

· Méndez Ricardo “ Geografía económica: la lógica espacial del capitalismo” Editorial Ariel SA, Barcelona 1997 1era edición.

· Instituto geográfico militar, Geografia Urbana, Impresión TT.GG Instituto Geográfico militar. 1985


[1] Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brundtland): Nuestro Futuro Común

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